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Dentro del Mes de Festivales en Colombia: las otras voces que laboran diario

Llega una nueva jornada del Mes de Festivales en Colombia y es bueno saber que la programación y los invitados son de óptima calidad y que a la vez son muchas las personas involucradas en este intenso momento del año: esta es la gran fiesta de los sentidos para quienes amamos esta música. Un periplo que parece breve (el de septiembre) se prepara con mucho tiempo de antelación. Para el caso de Jazz al Parque, el festival más importante que la ciudad de Bogotá tienen en materia de jazz, a los jurados y a los asesores se les convoca con al menos dos meses de anticipación (igual que a las agrupaciones para sus audiciones en vivo) y qué no decir de los otros Festivales importantes del país que revisan las agendas de los artistas internacionales desde el año inmediatamente anterior e incluso se logran contratos previos con ellos, los cuales pueden tener cláusulas rígidas ante el rompimiento de una de ellas, por alguna de las partes. Pero sin duda, la labor más encomiable de todas es la de los músicos que se preparan diariamente y a quienes les corresponde emplearse semanalmente en uno y otro evento, tocando jazz u otro género y asistiendo religiosamente a los centros de entrenamiento que desde hace cien años son las llamadas 'jam sessions', como las que se realizan en "La Tea" en el norte de la ciudad bajo la coordinación del también jazzista Oscar Caucaly. Una labor como esta, casi inédita en Bogotá, es la de un emprendedor joven y muy talentoso quien cree ciegamente en el jazz y considera que se puede cautivar público semana a semana con altísima calidad musical y a precios muy accesibles en un ambiente cercano al de los clubes neoyorquinos al estilo del "Small's". Cuando uno deja de asistir a una de estas sesiones, debe saber que se pierde de algo grande, irrepetible. Otros sitios como "Matik-Matik" en el sector de Chapinero también en Bogotá, hacen lo propio con eventos tan deslumbrantes que resulta pasmoso que sea poca la audiencia que llega allí en algunas oportunidades. También se le ha visto lleno hasta el tope. Un restaurante como "Bolón de Verde" en el barrio La Candelaria en el centro histórico de la ciudad también se esfuerza por tener una programación frecuente de jazz en vivo y aunque lleva más de 7 años de permanencia, el café bar de la calle 55 con carrera séptima de nombre "Storyville", hasta ahora se está atreviendo con alguna programación continua. Alguien podría hacer un tour del jazz en vivo en la Bogotá nocturna desde el Centro, pasando por Chapinero, el Parkway y el norte, en una programación variada en estilos y presupuestos, de tal manera que podría quedar con una muy buena impresión de lo que pasa entre noctámbulos y aficionados por este género que crece diariamente (probablemente en parte por la presencia de los Festivales que apenas son una muestra breve de lo que hay en este universo) pero indudablemente gracias a la tenacidad de quienes animan esta escena que por supuesto - hay que decirlo - es mucho más que un sólo mes de grandes Festivales.